d i c c i ó n

Aspectos Informativos


CONSECUENCIAS DEL ABUSO

DEPRESORES

ALUCINOGENOS

NARCOTICOS

ALCOHOL

COCAINA

El sudor frío, las convulsiones, los desmayos, y la interrupción de la respiración son síntomas del envenenamiento por cocaína, el que, generalmente, produce la muerte.
Por otra parte, el uso de jeringas no esterilizadas y el intercambio de agujas (consumidores intravenosos) es la causa del contagio de enfermedades como la hepatitis (A-B-C) y el virus del SIDA, entre otras. Además, la preparación de “base pura” requiere el uso de solventes volátiles, los que causan accidentes de importancia (incendios, explosiones, etc.)

Muy pocas personas son conscientes de que la muerte por sobredosis de cocaína sobreviene tanto al inyectarse como al aspirarla o fumarla; ésta es causada por convulsiones múltiples seguidas de paro respiratorio y cardíaco.
Un gran porcentaje de personas usa además, alcohol, sedantes y drogas hipnóticas para reducir el nerviosismo causado por la cocaína, o bien, aliviar la desagradable depresión que se experimenta cuando la euforia ocasionada por esta droga se desvanece.
Los usuarios, señalan que los efectos (subjetivos) de la cocaína, considerados deseables, son: exaltación del ánimo hasta el punto de la euforia, aumento de la energía e incremento de la sociabilidad. Por otra parte, las fallas cognoscitivas son mencionadas repetidamente; la falta de motivación y la pérdida de interés en las relaciones sexuales. Muchas de las personas admiten la fantasía o el intento real de suicidio, mientras están bajo los efectos de la cocaína.

Entre los síntomas más comunes se encuentran los trastornos del sueño y la fatiga crónica. Los usuarios que aspiran esta sustancia, generalmente sufren dolores de cabeza, llagas, goteo intenso y hemorragias nasales. Los fumadores de cocaína padecen tos crónica, dolor de garganta y congestión pulmonar (causada por la inhalación frecuente de vapores calientes). El síntoma físico más serio quizás sean los accesos de apoplejía con pérdida del conocimiento.
Muchas de las personas sufren numerosos obstáculos en su estructura social: pérdida del trabajo, problemas familiares, vinculares y financieros, relacionados con el uso de esta droga. Asimismo, se exponen peligrosamente a los accidentes y a la delincuencia.
Otro gran porcentaje reconoce conducir automóviles en estado de intoxicación, haber robado en su lugar de trabajo, a sus familiares o amigos y haber vendido cocaína. Asimismo, estas personas afirman que es muy difícil limitar su uso, considerando que la cocaína les interesa más que la comida, las relaciones sexuales, los amigos y las actividades familiares.
El uso de esta droga se ha extendido a todas las clases sociales, observándose un efecto negativo en lo laboral, focalizado en ausentismo, bajo rendimiento y aumento de los gastos médicos (Tratamiento); y el aumento de la tasa de criminalidad, la cual menoscaba la calidad de vida.

BASE PURA DE COCAINA

Desde comienzo de los ‘80 el hábito de fumar “base” ha aumentado a un ritmo alarmante. Se la denomina de esta forma a raíz de que la cocaína que se comercializa en la calle es sometida a un proceso mediante el cual la droga activa es separada de la base salina. Cuando la base salina se disuelve, quedan granitos de cocaína pura. Un gramo de esta droga, comprado en la calle, contiene aproximadamente un cuarto de gramo de "base pura".

Los granitos se fuman en una pipa, generalmente de vidrio, conteniendo agua o alguna bebida alcohólica; el interior de la tabaquera se recubre con el objeto de no perder nada de cocaína pura.
El vapor se inhala y pasa directamente a los pulmones, produciéndose paralelamente un “high” (estado de intoxicación) drástico e inmediato. Éste dura poco (diez minutos aproximadamente), y se debe consumir más droga para mantener la sensación. El uso de la droga en grandes cantidades puede causar un síndrome paranoide extremo y diversos trastornos mentales. El uso de “base pura” adquiere tanta importancia en la vida del drogodependiente, que excluye todo lo demás; el hábito es costoso, debido a la frecuencia con que debe consumir esta droga.

CRACK O ROCK

El “crack” es una forma más pura de cocaína y causa una mayor dependencia. No se aspira, sino que se fuma; en sólo dos semanas el usuario puede adquirir el hábito. De menor valor que la cocaína, se comercializa procesado y listo para fumar.

Es fácil de usar y no requiere utensilios especiales, a diferencia de la base libre, lo único que se necesita es una pipa común.
El “high” dura entre 5 y 10 minutos, y sus efectos llegan al cerebro en 10 segundos o menos; la sensación de euforia dura hasta 20 minutos y es seguida de un importante monto de depresión, lo que crea la necesidad de fumar nuevamente a fin de volver a experimentar esa sensación. Este ciclo de “high” y depresión contribuye a la compulsión reforzándola, lo que provoca que el usuario la consuma con frecuencia.
Esta droga es estimulante, por lo que los usuarios muestran a menudo, signos paranoides.
La preocupación creciente de contraer el HIV, debido al uso de agujas contaminadas, ha disminuido la popularidad de la heroína entre los consumidores más frecuentes y ha aumentado el uso del “crack”.
La baja inversión inicial, su efecto sumamente potente, la gran disponibilidad y el hecho de que no se requieren utensilios ni una preparación especiales, contribuyen a la popularidad de esta droga ilícita.
Se vende en forma de escamas pequeñas que parecen jabón o astilla de porcelana, generalmente en frascos de plástico pequeños. Se la conoce también como rock y basuco (Colombia y Caribe)

LOS HIJOS DE CONSUMIDORES

Debido a la disponibilidad de drogas tales como el crack y la cocaína, y a la disminución considerable del precio, sabemos que muchos niños son afectados por estas drogas.

Paralelamente, el uso de cocaína por parte de mujeres embarazadas provoca en los bebés diversas anomalías (defectos físicos) y trastornos tales como problemas de la vista, retrasos mentales, impedimentos en el aprendizaje, problemas motores graves, insuficiencia renal, parálisis o problemas respiratorios; muchos pasan sus primeros días de vida en un estado angustioso debido a la abstinencia, el cual puede durar hasta tres semanas (más que el síndrome provocado por la heroína). Asimismo, estas mujeres están más expuestas al riesgo de abortos espontáneos o partos prematuros.
Aún hoy, los investigadores trabajan sobre las consecuencias de la cocaína en el feto y la manera en que afectará a las generaciones futuras.