CONSECUENCIAS
DEL ABUSO
Consecuencias
del continuo
del uso de sustancias tóxicas
El análisis de esta problemática
dentro del encuadre social, requiere considerar dos órdenes de
datos:
1. Aquellos relacionados
con los riesgos que facilitan su desarrollo.
2. Aquellos que
indican las consecuencias de dicho desarrollo.
De esta forma, mientras los riesgos muestran
la probabilidad que tiene una determinada situación de ocasionar
el uso indebido de una droga, las consecuencias en cambio, remiten a los
resultados de este uso.
La evaluación de programas requieren de esta información
y procuran tener una ubicación precisa sobre el continuo de los
trastornos y consecuencias, tanto al nivel individual, familiar y social.
Por ejemplo, en lo que se refiere a efectos individuales, las estadísticas
relacionadas con lesiones y trastornos aparecen englobadas en otras categorías;
esto responde a que muchas veces el consultante oculta el consumo por
temor a las sanciones y en parte porque el profesional a cargo no puede
diagnosticar o desestima el papel de la droga en niveles por debajo del
síndrome de dependencia. De esta forma, en el motivo de consulta
que aparece en una emergencia, es probable que no se mencione o se minimice
el consumo de alcohol o de otra droga.
Algunos especialistas sostienen que tal vez
la manera más fácil de evaluar el problema es centrarse
en los riesgos más que en las consecuencias, ya que estos facilitan
la evaluación y observación a través de entrevistas
y cuestionarios. Por ejemplo, en esta misma línea, es más
fácil medir cuántos comparten las jeringas (riesgo) que
descubrir cuántos son VIH positivos (consecuencias).
Dentro de esta posición se señala también la menor
confiabilidad y validez de estas medidas comparadas con las medidas de
consecuencias.
Para ubicar el continuo del uso de drogas en una comunidad determinada,
es pertinente la elaboración de una matriz que relacione diferentes
grupos en riesgo y las posibles consecuencias de su interacción.
En relación con esto y sobre la base del modelo epidemiológico
que examina la tríada huésped-agente-medio se definieron
los diferentes puntos de riesgo que fueron denominados como: propensión
individual - disponibilidad - tolerancia social.
Se considera propensión individual
a la inclinación que tiene una persona por una práctica
determinada, la cual puede incidir en la decisión que se adopte
finalmente; en la misma se consideran orígenes de carácter
biológico (metabólicos, genéticos, etc.) y de carácter
psicológicos (rasgos de personalidad y conflicto intrapsíquico).
Muchas de las explicaciones sobre las causas del consumo de drogas parten
de explicar una propensión que tiene sus raíces en factores
hereditarios y en las influencias de la niñez temprana. Sin embargo,
algunos investigadores advierten también sobre las dificultades
que existen para diferenciar las alteraciones emocionales o neurológicas
que preceden al hábito de la sustancia de aquellas que fueron producidas
por éste.
Entre las contingencias relacionadas con el marco sociocultural se considera
la llamada tolerancia social. Los miembros de una sociedad adoptan maneras
similares y repetidas a lo largo del tiempo para enfrentar situaciones.
Estos patrones de conducta, que permiten la integración del individuo,
expresan diferentes relaciones como aquello que es considerado aceptable
aunque no sea deseable y que compone lo que llamamos tolerancia social.
Estos son patrones de comportamiento que
convergen hacia hábitos de consumo y constituyen una forma general
de ser no censurada. La tolerancia social modela las concepciones del
medio familiar y comunitario acerca del manejo farmacológico del
conflicto y sus efectos se hacen sentir sobre el campo sanitario y educativo.
Por otra parte, incluye también áreas no ligadas directamente
al conflicto, a través de normas y creencias que pautan la relación
con el objeto de dependencia, haciendo que se dispense de su consumo frente
a determinados sucesos sociales (fiestas, celebraciones, eventos, etc.).
De hecho, la estrategia publicitaria de una infinidad de productos trabaja
en los límites de estas concepciones, participando de su formación.
En síntesis, la tolerancia social se expresa por medio de formas
de relaciones con las drogas consideradas aceptables de acuerdo
a las circunstancias y, al incurrir en ellas, las personas no son sancionadas
socialmente por su grupo de pertenencia.
Por último, puede considerarse el
conjunto de riesgos vinculados a las sustancias como disponibilidad y
a la que se considera en términos de su alcance para un consumidor
potencial.
El punto de riesgo designa, en este caso, la existencia de drogas e influye
desde el ambiente a través de distintas maneras para su adquisición.
Por ejemplo, en un mercado donde se expenden bebidas alcohólicas
de millones de litros para otras tantas personas, se puede suponer su
influencia activa sobre el marco normativo y referencial de la población.
En un sentido amplio se incluye también la existencia de tecnología
para su utilización como la fabricación de sustancias e
instrucciones para su consumo y la provisión de los elementos necesarios
para tal fin.
- Pérdida del apetito
- Excitabilidad e hiperactividad
- Locuacidad
- Temblores en las manos
- Dilatación de las pupilas
- Sudor excesivo
- Comportamiento compulsivo y reacciones exageradas
- Psicosis paranoide
- Sequedad de las membranas mucosas
- Insomnio
INFLUENCIA
DE LAS DROGAS
en la conducción de vehículos
ALCOHOL
En un porcentaje de oscila entre el 45% y el 75% de los conductores de
vehículos involucrados en accidentes fatales, han bebido (en cantidad
importante) antes del mismo. El alcohol actúa como depresor, disminuyendo
considerablemente la coordinación, la visión, los reflejos
y la claridad de pensamiento de los conductores. Los efectos del abuso
de alcohol se prolongan hasta 72 horas después de la última
ingestión.
MARIHUANA
La sensación de euforia que produce esta droga en la mayoría
de los individuos se debe a la disminución de los supresores en
el centro de placer del cerebro. Éste, atribuye la misma importancia
a todos los sonidos, las imágenes y las sensaciones de transcurso
del tiempo que recibe. Los supresores, que regulan los estímulos,
no pueden separa los mensajes importantes de los que deberían dejarse
de lado.
Esto reduce la atención, menoscabando la habilidad motora y la
velocidad de reacción en un 40%, luego de fumar un cigarrillo de
marihuana, y en un 63% después de fumar dos.
Asimismo, influye en la reacción a los cambios repentinos, tales
como la disminución de velocidad en el tráfico o frente
a las personas que se encuentran cruzando la calle. Esta droga no sólo
afecta la visión central, sino también la periférica
(necesaria para conducir). Por la noche las luces aparecen distorsionadas
y fuera de lugar. La marihuana intensifica los efectos del alcohol..
ESTIMULANTES
Los estimulantes causan hiperactividad, pero no necesariamente mejoran
el rendimiento. La tendencia de un conductor a reaccionar de manera exagerada
ante una situación determinada, o a correr riesgos innecesarios,
es mucho mayor que su estado de alerta.
Asimismo, la ingesta de estimulantes provoca que el individuo se exceda
en su capacidad, ya que éstos ocultan el cansancio. El uso de estimulantes
en grandes cantidades causa impaciencia, ansiedad y un comportamiento
impulsivo en el conductor.
DEPRESORES
Tienen un efecto sedante y disminuyen la actividad del Sistema Nervioso
Central. Afectan la visión, la velocidad de reacción y la
coordinación de movimientos. El conductor experimenta somnolencia
y corre el riesgo de dormirse al volante.
ALUCINÓGENOS
Son sustancias especialmente peligrosas. Alteran el concepto de realidad
de los usuarios, alejándolos de la realidad; lo que piensan, ven,
sienten o escuchan.
Vale destacar que, a pesar de la gran preocupación
por el uso indebido de drogas ilícitas, el alcohol es la sustancia
de uso más común por parte de los jóvenes (dentro
de las que alteran las funciones mentales).
Su popularidad se debe a la aceptación social y a su disponibilidad.
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