Los aspectos culturales del uso de estas
sustancias constituyen uno de los temas más apasionantes
del problema de las drogas.
Los alucinógenos
son tan viejos como el mundo; fueron utilizados por magos, sacerdotes,
chamanes, hechiceros y brujos.
Cactos:
El principal
cacto, portador de principios activos con propiedades alucinógenas,
es el peyote (Lophophora williamsi). Crece en las regiones áridas
de México y Estados Unidos. Se lo denomina "el mensajero
divino" o "la planta que hace que los ojos se maravillen".
Era conocido por quienes habitaban esas tierras desde siglos antes
de la llegada de conquistadores. Un antiguo proverbio dice: "el
maíz y el gamo son los alimentos del cuerpo, el peyote
es el alimento del alma".
En 1620, la
Inquisición prohibió en México, su uso; en
1760 se indica a los misioneros que en las confesiones deben preguntar
a los indios si han comido carne humana o peyote. Los indios Comanches
y los Kiowas (Estados Unidos) lo difundieron a otras tribus y
llegó al Canadá en 1876. En 1911 se fundó
la Native Church of North América y, posteriormente, la
Christian Peyote House y la Peyote Church of Christ; los fieles
de estos cultos consideran al peyote un don divino que revela
las enseñanzas del Evangelio sin necesidad de sacerdotes.
Los cultos
se practican la noche del sábado y duran hasta el amanecer;
un investigador - profesor norteamericano - que participó
de las ceremonias (J.S. Hotkin) sostiene que los fieles no pueden
ser considerados drogadictos ni borrachos...
La experiencia de Huxley con la mescalina intensificó la
fama del peyote. Según sus observaciones: "Se intensifican
las impresiones visuales, el interés por el espacio disminuye
y el tiempo es nulo, se pierde el interés por las cosas
que en tiempos normales llevan al sujeto a su logro; eleva los
colores y suministra visiones fantasiosas..."
En el norte
del Perú, los indios consumen un cacto que también
contiene mescalina, la Opuntia cylíndrica.
Lo utilizan los chamanes, mezclado con otros productos, para obtener
fenómenos de clarividencia y premonición. También
consumen (para embriagarse) el Cereus peruvianos; con fines adivinatorios
emplean el Trichocereus pachoni.
Hongos
sagrados:
Se han encontrado
en Centroamérica estatuillas denominadas "piedras
hongo", las cuales representan al "hongo sagrado o teonancátil"
(carne de Dios). Estas fueron confeccionadas por los Mayas en
el período Preclásico.
Los hongos alucinógenos (sagrados) comprenden siete especies
de Psilocybe, Stropharia y Conocybe, originarios de México.
Un monje que
se había establecido en México (Bernardino de Sahagún
- siglo XVI) decía: "...El hongo emborracha, produce
aturdimiento, lo torna a uno violento, hace sufrir, causa aflicción,
vuelve inquieto, incita a huir, espanta, impulsa a esconderse.
Los que comen mucho ven muchas cosas; aterrorizan a la gente o
la hacen reír, se estrangulan, se tiran desde lugares elevados,
están asustados..." Según
referencias de este monje, se usaron en 1505, en la ceremonia
de coronación de Moctezuma. Se conservan referencias del
uso de hongos sagrados para obtener clarividencia; investigadores
estadounidenses (los esposos Wasson) realizaron diversas expediciones
a México para estudiar los hongos y participaron de ceremonias
religiosas, cuya realización era una mezcla de paganismo
y cristianismo; éstas eran dirigidas por chamanes, curanderos
y brujos.
Los hongos
sagrados eran empleados por los indios para resolver problemas
graves, afrontar diversas situaciones o con fines adivinatorios,
pero no por hábito adictivo.
Algunos pueblos de países como Grecia, Rusia, España
y otros de Europa, Asia y África han usado hongos de acciones
semejantes.
Amanita
muscaria:
También
llamada mucharona, falsa oronja, agárico pintado, matamoscas,
seta, etc. es originaria de Asia.
El principio activo de la amanita es la fungotropina; produce
estado de excitación y delirio, seguido de alucinaciones
con pérdida del sentido del tiempo y la realidad. Los estudios
realizados sobre la cultura popular escandinava del siglo X, indicaban
que la amanita ocasionaba excitación psicomotriz a los
consumidores; por ello, se cree que es posible que los filtros
usados por los antiguos Vikingos escandinavos contuvieron amanita,
esto les permitía entrar en combate sin miedo al convertirse,
cada uno de ellos, en un berserk (hombre feroz).
Los Dyaks (Borneo) y los Papúes (Nueva guinea) consumen
hongos alucinógenos; se identificaron siete especies de
este tipo de hongos en Nueva Guinea (1963).
Plantas
alucinógenas:
Las principales
son: el ololiuqui, la cohaba, la harmina y el yagé.
- Ololiuqui:
es otra de las drogas sagradas de la civilización precolombina.
Es la semilla de una enredadera, de flores blancas y parecida
al dondiego; se la denomina también petunia tropical salvaje.
Se describieron los efectos del ololiuqui en 1570, habiendo sido
prohibido su uso por la Inquisición. En 1955 el investigador
Humphrey Osmond lo experimentó - "...Tuve trastornos
en la percepción y quedé sensible al dolor..."
- "...La percepción del tiempo sufrió alteraciones
y contemplé visiones sombrías..." En 1961 se
aislaron cinco principios activos en esta planta, emparentados
con las sustancias del cornezuelo de centeno y con el LSD.
- Cohaba:
los indios aspiraban cohaba (desde antes de la Conquista); aún
hoy, se emplea en Haití. El ñopo o vojo es utilizado
por los nativos americanos y de las Indias orientales; usan los
granos triturados e inhalan el polvo como si fuera tabaco. Mediante
la cohaba, los brujos logran entrar en trance y comunicarse con
los dioses; provoca alucinaciones, trastornos en la percepción
e intensa ansiedad.
- Harmina:
es un alucinógeno contenido en la Peganum harmala (planta
rutácea). Esta planta se encuentra en Rusia, Siria, Asia
menor, norte de África y España; la ingestión
del extracto o la semilla produce alucinaciones.
- Yagé:
es una enredadera originaria del Amazonas y del Orinoco. Los Incas
la empleaban en sus ceremonias para obtener fenómenos de
telepatía y premonición. Se la denomina liana de
los pantanos, liana de los espíritus, liana de los sueños,
liana de los muertos, planta mágica, planta de los profetas,
planta telepática, sueño azul y soga de los muertos.
Los naturales del noroeste del Amazonas la denominan ayahuasca,
caapi, materna, oñi y nepi. La emplean los Zaparos y los
Jíbaros. Esta planta posee un alcaloide, la banisterina,
químicamente parecido a la harmina. Las investigaciones
del botánico Richard Spruce dicen que ocasiona excitación
y furor, sensaciones de ingravidez, visiones liliputenses, alucinaciones
cromáticas y sinestesias.