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Problema Humano Social


Problema Humano Social

 El tema de las adicciones ya no es un asunto privado ni exclusivo de las Instituciones Sanitarias.

Está vinculado a los modelos de vida, los valores, el sentido de la existencia y las actitudes frente a la realidad problemática o displacentera. Es por lo tanto, un problema humano-social.
Todas ellas tienen en común conductas de dependencia destinadas a sustituir la realidad y cuya privación causa algún tipo de desequilibrio; detrás de ellas, generalmente, encontramos soledad y carencias afectivas. Afectan a todas las clases sociales, sin distinción de razas, religión, sexo o edad. Los niños y jóvenes, por sus características, constituyen el sector más vulnerable de la comunidad.

 La conducta adictiva responde a "agentes policausales", no radica en las sustancias químicas ni en las actividades específicas, se encuentra en nosotros mismos. "La causa está dentro nuestro", y para poder vivir con ella, la cual ocasiona disconformidad, buscamos algo "afuera", que en forma fácil y rápida nos permita cambiar de estado de ánimo.

 Esto permite centrarnos en el enfoque del desarrollo del aspecto omnipotente de la personalidad y de su cosmovisión, el cual tiene repercusión en la elección de "instrumentos externos", muy complejos, justamente, por ser el corolario de las vicisitudes de esta relación adentro / afuera.
De todas maneras, por compleja que sea y por poco estudiada que esté en la actualidad, esta relación nos da una idea del camino que han seguido las sustituciones de objetos. Teniendo en cuenta los destinos de la relación con los padres, que hace a la normal evolución del niño, y que consiste en que ellos le ofrezcan a través de su conducta - y él los acepte, dentro de sus posibilidades - objetos que los puedan sustituir dentro de las ausencias.

 Dichos objetos pueden ser muy variados (chupete, sonajero, sábanas, juguetes móviles, etc.), éstos, por favorecer la transición que hace el niño entre sus padres y la sociedad, y el mundo exterior a la familia, han sido llamados "objetos transicionales". Son el resultado del desplazamiento psíquico realizado por el niño, quien dirige su interés de los padres hacia otros objetos.
 Ahora bien, cuando la elección de los sustitutos externos cae bajo el predominio de la parte adulta de la personalidad y su ideología realística, hacen a la interdependencia y al desarrollo del individuo con el medio humano y natural, y por lo tanto, a su plenitud. Cuando caen bajo el predominio de la ideología omnipotente, se ponen al servicio de la dependencia adicta, y desde allá se instrumentan.
Los instrumentos externos a los cuales puede recurrir el ser humano, cuando la dependencia adicta ha llegado al grado de compromiso que se manifiesta por adicción, pueden ser, como se comprenderá, en número, prácticamente infinitos.



Las Adicciones y el Cerebro Humano

 Para las investigaciones científicas hay tres factores fundamentales en las causas que originan adicciones: genéticas, estrés y abuso crónico de sustancias que desbalancean el organismo.
La predisposición genética es nacer con los neurotransmisores en proporciones inadecuadas. El estrés de larga duración reduce la capacidad biológica de producir ciertos neurotransmisores. El uso crónico de sustancias nocivas detiene en el cerebro la formación de neurotransmisores esenciales.
Juntos ocasionan una deficiencia que trae disturbios en las señales bioquímicas cerebrales; que a su vez dan paso a síntomas físicos y mentales como: depresión, deseo insaciable por la droga, ansiedad y conductas compulsivas.

 Para comprender las adicciones desde este punto de vista, debemos comprender primero como el Sistema Nervioso regula sus actos. Si una señal corporal le dice al cerebro que existe una necesidad, éste libera un neurotransmisor (información química) que origina un acto que llenará o solucionará ese conflicto. Endorfinas, encefalinas y dopaminas son tres neuropéptidos que se producen en el tejido cerebral y que al ser emitidos en el espacio interneuronal se adhieren a específicos receptores, y sólo concuerdan si las moléculas tienen la exactitud necesaria. Por eso se usan imágenes metafóricas como: "el neurotransmisor es una llave que abre la puerta del receptor".

 Algunas investigaciones científicas han encontrado una marcada asociación entre un defecto específico en el gen receptor de Dopamina 2, llamado el gen gratificante, y severas adicciones múltiples y polifacéticas. Personas con este defecto genético poseen menos receptores de D2 en sus centros gratificantes, y es alto su riesgo de presentar conductas adictivas.

Actividad normal de neurotransmisores
entre dos neuronas cerebrales

La primera neurona (pre-sináptica) produce cantidad adecuada de neurotransmisor que bajo estimulación es vertido en el espacio interneuronal (sinapsis).
El receptor ubicado en el área gratificante de la segunda neurona (post-sináptica) es llenado por el neurotransmisor y un estado de bienestar emocional se instala en la persona. Los excedentes de neuropéptidos son recuperados por la neurona
pre-sináptica, almacenados o destruidos mediante enzimas (encéfaloquinasas).

Actividad cerebral química en estado
de punto culminante agudo

La neurona pre-sináptica produce la cantidad y calidad adecuada de neurotransmisor para llenar el área receptora post-sináptica gratificante, pero la introducción al organismo de sustancias adictivas trae ciertos cambios:

La reabsorción del neuropéptido es inhibida.
Esto exige que la producción de neurotransmisor se aumente.
La sustancia adictiva ocupa el espacio en los receptores gratificantes, compitiendo con lo que biológicamente el cuerpo necesita.
El resultado final de esta realidad es que la sinapsis se ve bañada intensamente en sustancias adictivas y neurotransmisores, con lo que el estado pasa a ser eufórico, hiperexcitable, y puede llegar a causar paranoia.

Uso crónico de sustancias adictivas

El uso reiterado de estas sustancias interfiere con la producción de neurotransmisores y bloquea los receptores de las zonas gratificantes; paralelamente aumenta el número de receptores post-sinápticos y como la cantidad producida por el cuerpo de neuropéptidos baja y los sitios receptores aumentaron, la persona necesita subir la dosis de la droga para obtener los mismos niveles previos de hiperexcitabilidad y euforia.

Estado de privación de drogas

Cuando el agente adictivo es suprimido, la neurona comienza a producir cantidades mínimas de neurotransmisores otra vez, pero las encéfaloquinasas destruyen la mayor proporción.
Los sitios receptores aumentados en número y carentes de neuropéptidos, son los que causan en la persona intensos deseos insaciables de la droga, insomnio, profunda depresión con falta absoluta de placeres, inquietud constante y sensación de pérdida total.

Adicciones y Nutrición

El uso de sustancias adictivas reduce la cantidad y disponibilidad de varios neurotransmisores:

Dopamina
Es una de las llaves de la gratificación en la conducta humana.
Gaba
Es un neuropéptido relacionado con la ansiedad.
Norepinefrina
Es el neurotransmisor que se involucra en los procesos depresivos.
Encefalinas
Son sustancias químicas producidas por el Sistema Nervioso. Se reportan más en estado de intenso deseo insaciable.
Serotonina
Estaría asociada al sueño fisiológico reparador.

Brindándole al cuerpo ciertos aminoácidos, vitaminas y minerales precursores biológicos de los neurotransmisores deficientes, podemos ayudar al organismo a formarlos nuevamente y almacenarlos.
Los aminoácidos que han demostrado más eficiencia son:

L - Tirosina
DL - Fenilalanina
L - Glutamina
Complejo total de vitaminas “B”

Los neuronutrientes son colaboradores en el proceso de “recuperar la salud”, pero la terapia debe abarcar otros aspectos: físicos, psíquicos y espirituales también.